5 Mayo 2017 12:42 PM

ANTÍDOTO

ANTÍDOTO

Un día, un veterinario regresaba de la ciudad,  acompañado del administrador de una finca, y al llegar a la hacienda, vino rápidamente un vaquero a comentarle a su patrón, que una cascabel había mordido a uno de los empleados.

Rápidamente el administrador preguntó al vaquero si le había colocado la inyección de suero antiofídico. El vaquero ' respondió que no lo había hecho, pero que había entregado la cajita con el antídoto en las manos del hombre que fue mordido por la serpiente, pues él no sabía poner la inyección; por eso le pidió a otro empleado llevarlo en el tractor al hospital más cercano. El viaje en tractor podía durar unas 4 horas.

Cuando llegaron al hospital, el médico que lo atendió les dijo que el trabajador había muerto, pero lo que él no podía comprender, era cómo esta persona llegó al hospital con el suero antiofídico en la mano.

El doctor le preguntó al hombre que había sido víctima de la cascabel: "¿por qué no te pusiste el suero antiofídico?" a lo cual el trabajador, ya temblando, con la respiración irregular y el corazón acelerado, le respondió:

- Es que no sabía cómo ponérmelo.
El médico le dijo: - Pero... ahí en la cajita están las instrucciones de cómo usarlo.
Y el trabajador le dijo que no se dio cuenta de eso y unos minutos más tarde falleció.

Teniendo la vida en sus manos, no la usó.

Muchas veces, simplemente ignoramos u olvidamos que tenemos a nuestro alcance el perfecto antídoto para dar vida a lo que se cree perdido. Tenemos la Vida en nuestras manos ¡Usémosla! no permitamos que el "veneno" se extienda en nuestra vida.

Aplica hoy una dosis de Vida (Jesús) en tu Corazón.
Bendiciones para todos