14 Nov 2016 08:34 PM

DEVUÉLVASE AL REMITENTE

DEVUÉLVASE AL REMITENTE

Era un paquete de correo: un paquete común, de menos de un kilo de peso. Lo había llevado al correo Jabud, un joven de veinticuatro años de edad iraqui. Se lo estaba enviando a una persona de la misma ciudad.

Al llevar Jabud varios días después, una carta al correo, encontró ese mismo paquete en su buzón. Tenía impreso un sello de correo que decía: «Datos  insuficientes. Devuélvase al remitente.»

Lo que el joven olvidó es que él mismo había colocado dentro del paquete una bomba de tiempo. Al abrirlo, la bomba explotó en sus manos, matándolo en el instante.

Hay una ley natural que se llama el efecto bumerán. Algo que se lanza al aire hace un gran círculo y vuelve al mismo lugar de donde partió. Los indígenas australianos inventaron esta arma, y son expertos en su uso.

En el orden moral de las cosas opera la misma ley. Una calumnia que se lanza al aire da una gran vuelta entre la gente y a la larga vuelve a la persona que la lanzó. Esto ocurre con cada maldad humana: da una gran vuelta en el tiempo y en la humanidad, hace su daño inevitable, y al final regresa con fuerza arrolladora en contra del que la hizo.

«Devuélvase al remitente.» Y el remitente de cada mentira, de cada calumnia, de cada difamación, de cada deshonra, de cada robo, de cada infidelidad y de cada homicidio recibe de vuelta lo que hizo.

«No se engañen —dice la palabra de Dios —: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas?6:7). Pida perdón a Dios y aquellos que ha hecho daño y

Recuerde que lo que usted hace, eso mismo recibirá. Tal vez no sea ya mismo pero que lo recibe, lo recibe.

Bendiciones para todos