23 Sep 2016 04:04 AM

EL ALPINISTA

EL ALPINISTA

Cuentan que un alpinista,  inicio su travesía después de años de preparación, buscando la gloria para él.

Empezó a subir, se le hizo tarde, pero decidió seguir subiendo decidido a llegar a la cima. La noche cayó y ya no se podía ver absolutamente nada.

Subiendo por un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló y cayó vertiginosamente.

En esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida, pensaba que iba a morir,  de repente sintió un tirón. Había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.

En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo más que gritar:

- ¡Ayúdame Dios mío!

De repente, una voz grave y profunda de los cielos le contesto:

- ¿QUE QUIERES QUE HAGA?

- Sálvame Dios mío, decía él.

- ¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?

A lo que el Alpinista respondía:

- Por supuesto, Señor.

- ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE.

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda, dudó y no la cortó.

El equipo de rescate al otro día lo encontró congelado, muerto y agarrando con fuerza la cuerda... ¡a tan sólo dos metros del suelo!

Dice la palabra de Dios en el libro de Proverbios 3:5 “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.