28 Sep 2016 05:25 PM

EL PIANO DE BEETHOVEN

EL PIANO DE BEETHOVEN

Por Carlos Perdomo (Tomado de Alimento para el Alma)

Un grupo de turistas visitaba la casa en la cual el maestro Beethoven pasó los últimos años de su vida.

Llegaron a una recamara especial, era el conservatorio, donde está su piano. Con voz muy baja y reverente el guía dice, "Allí está el piano del gran maestro".

Una joven del grupo, se abrió paso, se sentó en la banca y comenzó a lucirse ante los presentes, tocando en ese piano sagrado, una sonata de Beethoven.

La orgullosa dama le dice al guía: "Supongo que muchos disfrutan tocando este magnífico piano". A lo que el guía turístico le contesta: El famoso maestro del piano, Ignacio Paderewsky estuvo por aquí el verano pasado, junto con un grupo de turistas.

Todos le pedían que tocara y él dijo que no lo haría, porque se consideraba indigno y sintió que era como una falta de respeto hacerlo.

Cuando somos arrogantes, muchas veces queremos lucirnos ante los demás, y por lo contrario quedamos en ridículo. Cuando asumimos actitudes de arrogancia, altanería, es porque estamos desubicados.

La arrogancia nos enceguece y nos puede llevar a perder el sentido común. El orgulloso tiene muchos problemas de vista, porque siempre se ve a sí mismo muchísimo más grande de lo que verdaderamente es y mira a los demás como si fuesen seres diminutos.

Tengamos en cuenta el mensaje bíblico de 1ª Pedro 5:5 “Dios se opone a los orgullosos, pero ayuda con su bondad a los humildes”.

La arrogancia es un mal olor que aleja la gracia y la simpatía de nuestra vida.