8 Dic 2015 06:50 PM

LA CALMA QUE PROVEE DIOS

LA CALMA QUE PROVEE DIOS

Sr. Gerald Bauer (Ohio, EE. UU.)

Tomado del Aposento Alto

Mientras conducía por una zona solitaria y oscura, la rueda delantera derecha de mi automóvil chocó contra un pedazo de concreto.

La fuerza del impacto desinfló la llanta. No podía conducir el automóvil ni tenía señal en el celular para pedir ayuda.

Me sentí abandonado, y recordé a los israelitas en el desierto. Dios les dio comida y agua allí donde no había nada. ¿Podría también yo confiar en que Dios proveería a mi necesidad?

Recordé el Salmo 121:2  “Mi socorro viene de Dios”.

Después de orar pidiendo ayuda al Señor me sentí en calma y pensé con mayor claridad. Le hice señas a un camión y llamé desde el teléfono del chofer. Llegó la ayuda y di gracias a Dios.

Cuando nos sentimos atrapados en una situación sin salida la oración puede ayudarnos, primeramente calmándonos para pensar y ver con claridad. Esto puede ayudarnos a encontrar otras formas de resolver nuestros problemas u otros recursos. Con tiempo y paciencia, los problemas pueden resolverse solos. En lugar de entrar en pánico, debemos  pedirle a Dios que nos ilumine o nos dé las respuestas para lidiar con la situación.

Cuando surgen problemas, afrontémoslos con una oración.

Afirma el Salmo 46:1 “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”