3 Sep 2018 07:53 PM

SACO DE PLUMAS

SACO DE PLUMAS

 

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.

Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:

"Maestro, quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
A lo que el sabio hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suéltalas a donde vayas".

El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.

Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado, maestro".

El sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.  Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste.   Sal a la calle y búscalas".

El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.

Al volver, el hombre sabio le dijo:    "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".

Dice el refrán popular "Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón.

Recuerde amigo lector que cada vez que nos prestamos para hablar de otros sin estar ellos presentes, cuando levantamos testimonios sin ser testigos de los hechos, nos convertimos en chismosos. Estamos arrojando plumas que luego no podrán ser recuperadas. Así pasa con los chismes. Se ultraja y luego la honra no puede recuperarse.

La palabra de Dios nos dice:  “ “El chismoso aparta a los mejores amigos”  (Proverbios 16:28)