25 Nov 2014 08:44 AM

¿Qué buscan las Farc con las acciones violentas de los últimos días?

Los secuestros y el ataque a la isla Gorgona han generado rechazo de la opinión pública, pero analistas creen que es el resultado de negociar en medio del conflicto.

Los secuestros y el ataque a la isla Gorgona han generado rechazo de la opinión pública, pero analistas creen que es el resultado de negociar en medio del conflicto.

Los recientes secuestros protagonizados por las Farc; el ataque de esta guerrilla a la isla Gorgona, ocurrido el pasado fin de semana y que dejó muerto al teniendo de la Policía Jhon Álvaro Suárez; así como las declaraciones de alias 'Timochenko', máximo jefe de este grupo insurgente, en las que afirmó que la confianza en el proceso de paz se ha visto afectada por las acciones militares del Estado, han alimentado las dudas de múltiples sectores sobre el proceso de paz por la contradicción de dichas situaciones.

Por ejemplo, la acción guerrillera en la isla, uno de los parques naturales más visitados del Pacífico colombiano y de gran reconocimiento en el exterior, generó fuertes reacciones en contra de las Farc, lo que arreció las críticas en su contra y volvió a poner sobre la mesa la pregunta de qué tanta voluntad de paz tienen los guerrilleros.

Esto, porque el ataque ocurrió apenas una semana después de que se suspendieran los diálogos de paz de La Habana tras el secuestro de tres personas en Chocó, entre quienes se encontraba el general del Ejército Rubén Darío Alzate, y luego de que los mismos delegados de la guerrilla en Cuba manifestaran su interés de liberarlos para demostrar que sí quieren negociar.

Por eso, parte de la opinión pública se pregunta si existe un doble discurso por parte de la guerrilla, que por un lado asegura que no quiere levantarse de la mesa y por otro, mantiene acciones violentas en contra del Estado y la población civil.

Para el violentólogo José Fernelly Domínguez, el ataque a Gorgona en un momento en el que la opinión pública colombiana e internacional exige hechos de paz por parte de las Farc es "un acto de infinita torpeza", pero hace énfasis en que la situación deriva de una clara intención de hacerse relevantes en Cuba, en un momento en el que los acuerdos para terminar el conflicto están en un momento álgido.

"Luego de haber cedido en el tema de la liberación del general Alzate y los dos soldados de Antioquia, la guerrilla quiere mostrarse fuerte y las acciones militares en Colombia son directamente proporcionales a lo que ocurre en Cuba: actúan en favor de la paz, pero al tiempo se muestran fuertes militarmente porque hay un imaginario de que de esta forma pueden presionar al Gobierno a negociar más sus términos y mantener una especie de posición dominante".

Sin embargo, Domínguez cree que tanto el ataque a Gorgona como la propaganda insurgente encontrada en Antioquia el lunes, e incluso el secuestro de los soldados en Arauca y del general Alzate y sus acompañantes en Chocó, hacen parte del conflicto armado que vive Colombia y, ese diálogo en medio del conflicto, es una de las condiciones que se plantearon hace dos años, cuando se dio inicio a los diálogos de paz.

"Lo cierto es que a la guerrilla le está quedando muy fácil cometer este tipo de acciones que los ponen en el mapa. Atacar Gorgona era algo que pudo haber ocurrido en cualquier momento, porque esa amenaza ha estado latente durante muchos años. Entonces ¿qué falló? ¿Por qué las lanchas con los guerrilleros navegaron por horas sin que la Armada lo notara? ¿Si interceptan comunicaciones, por qué dejaron que eso pasara?”.

Por su parte, el analista político Diego Arias, quien está de acuerdo con Domínguez, considera que el ataque a Gorgona es una provocación y un desafío a las Fuerzas Armadas para probar que aunque han sido debilitadas, todavía pueden realizar ataques hasta en zonas ubicadas en el mar, que ha sido ejemplo de seguridad por la presencia de la Armada.

"Estos ataques se hacen con un bajo costo militar para la guerrilla, pero tienen mucho impacto. En Gorgona no atacaron a la población civil, pero generan un impacto muy fuerte en la opinión pública, lo que los mantiene vigentes como un grupo capaz de afectar al enemigo en medio de la guerra".

Arias no cree que exista un doble discurso por parte de la guerrilla. Al referirse al comunicado de alias 'Timochenko' en el que critica al Gobierno por, supuestamente, no suspender las operaciones militares en Chocó para permitir la liberación del general Rubén Darío Alzate y sus dos acompañantes, el analista dice que aunque plagadas de cinismo, hacen parte de "las reglas de juego planteadas en el inicio de los diálogos".

"Me preocupa mucho las consecuencias de haber suspendido los diálogos por causa del secuestro de un general. ¿Eso significa que las Farc pueden hacer lo mismo si cae uno de sus líderes? Lo cierto es que así se planteó cuando se instaló la mesa de diálogo en 2012. Siento que el Gobierno puso las normas y luego se asustó con ellas. ¿Por qué no suspendió los diálogos cuando asesinaron a los indígenas en Cauca o cuando se ataca la población civil? En ese sentido, aunque suene mal decirlo y haya cinismo en sus palabras, 'Timochenko' tiene razón".

El experto considera que en este orden de ideas la recuperación de la confianza de la que habla el jefe máximo de la guerrilla será muy complicada mientras se mantengan las acciones bélicas entre ambas partes.

De otro lado, el periodista Enrique Santos Calderón, gestor del proceso de paz y autor del libro 'Así empezó todo', califica una "como prueba ácida para los diálogos" la toma a la isla de Gorgona y el secuestro de los militares en días pasados, aunque agregó que estas dos situaciones pueden eventualmente fortalecer la mesa de negociaciones de La Habana.

"Si las cosas salen bien y hay liberaciones esto puede contribuir a fortalecer los diálogos. A mi manera de ver, las Farc tomaron la decisión oportuna y acertada de no poner condiciones para liberar a Alzate".

Santos Calderón, en entrevista con Rodrigo Pardo para el programa Dos Puntos, asegura que los hechos de violencia de las últimas semanas, incluidos el ataque a Gorgona, no van a agudizar la polémica que existe al interior de las Fuerzas Armadas por cuenta de las negociaciones en Cuba, ya que él considera que los raptos y los ataques fueron "fallas de los militares colombianos".

"Si esto debe provocar algo es una autocrítica y preguntas serias y no solo que estén cuestionando el proceso. Aunque esta resistencia viene de larga data y el problema es la situación judicial de muchos uniformados que se comparan con la guerrilla. Creo que debe haber un tratamiento igualitario para ambas partes".

Por ahora, la guerrilla anunció que ya está avanzando el protocolo de liberación de los dos soldados profesionales secuestrados en Arauca, pero sigue en el limbo la puesta en libertad del general Alzate, el uniformado que lo acompañaba y la abogada del Ejército Gloria Urrego, liberaciones puestas como condición por el mismo presidente Juan Manuel Santos para reiniciar el proceso de diálogo.

Todos los analistas están de acuerdo en que la actual situación debe derivar en un examen exhaustivo a las condiciones de la negociación, para blindar el proceso de hechos similares en el futuro, que, creen, volverán a ocurrir.

* Con información de NoticiasRCN.com