La temporada decembrina volvió a dejar una huella silenciosa en Bogotá y fue el impacto del uso de pólvora sobre los animales.
Cerca de 1.000 reportes ciudadanos alertaron sobre afectaciones a fauna doméstica y silvestre en distintas zonas de la capital, una cifra que reabrió el debate sobre el daño que generan las explosiones sonoras durante celebraciones y eventos especiales.
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Las alertas se recolectaron a través del formulario de la campaña “La pólvora explota mis sentidos”, una iniciativa que buscó medir la percepción ciudadana frente al impacto de la pirotecnia en los animales.
Los reportes llegaron desde las 20 localidades de Bogotá, lo que permitió tener una radiografía amplia del problema en toda la ciudad.
Uno de los datos más contundentes fue que el 99 % de las personas respondió afirmativamente a la pregunta: ¿Ha sido testigo de afectaciones a fauna silvestre o doméstica durante el mes de diciembre de 2025? La respuesta masiva evidenció que no se trata de hechos aislados, sino de una situación recurrente que se repite cada fin de año.
¿Cómo afecta la pólvora a los animales en Bogotá?
El principal daño reportado por los ciudadanos fue el miedo intenso o estrés provocado por las explosiones.
Muchos animales reaccionaron con sobresaltos constantes, temblores incontrolables, intentos desesperados por esconderse o conductas de pánico que alteraron por completo su comportamiento habitual.
A esta afectación se sumaron otros impactos como los intentos de huida, la desorientación, especialmente en aves silvestres, y la contaminación del entorno, producto de residuos de pólvora, humo y basura esparcida en parques, calles y humedales.
Las cifras también mostraron que la mayoría de los casos se concentraron en horarios críticos.
El 61 % de los reportes se registró entre las 6:00 de la tarde y las 11:59 de la noche, mientras que un 31 % ocurrió durante la madrugada, entre las 12:00 a. m. y las 5:59 a. m., cuando las detonaciones suelen intensificarse.
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Localidades con más reportes por afectaciones a animales
El formulario ciudadano permitió identificar los sectores de la ciudad donde más se evidenció el problema. Suba encabezó la lista con el 16 % de los reportes, seguida por Engativá, con un 13 %, y Kennedy, con el 12 %.
Estos resultados reflejan que el impacto del uso de pólvora afecta tanto zonas residenciales como áreas cercanas a parques, humedales y corredores ecológicos, donde la fauna silvestre queda especialmente expuesta.
Perros, aves y gatos: las especies más afectadas
Los datos recopilados también permitieron establecer cuáles animales sufrieron con mayor intensidad las consecuencias del ruido y la contaminación.
Los perros fueron los más afectados, con el 73 % de los reportes, debido a su alta sensibilidad auditiva y a su cercanía permanente con entornos urbanos ruidosos.
En segundo lugar, aparecieron las aves silvestres, con el 12 %, muchas de ellas vistas volando sin rumbo, chocando contra estructuras o abandonando sus nidos por el pánico.
Los gatos ocuparon el tercer lugar, con el 11 %, principalmente por episodios de ansiedad, falta de apetito y aislamiento prolongado.
Un dato que llamó la atención fue que, durante la noche y la madrugada de Año Nuevo, se registró un descenso superior al 50 % en los reportes, lo que sugiere que la reducción del uso de pólvora tiene un efecto inmediato en la disminución del daño a los animales.
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¿Qué vieron y vivieron los ciudadanos en diciembre?
Más allá de las cifras, los comentarios ciudadanos dejaron en evidencia el impacto emocional de estas situaciones.
Varias personas narraron escenas preocupantes que ocurrieron en distintos puntos de Bogotá.
Uno de los testimonios relató cómo una pareja de aves silvestres, posiblemente águilas, volaba desorientada cerca del parque Timiza, hasta que nuevas detonaciones las obligaron a desaparecer del lugar.
En otro reporte, se alertó sobre el Humedal Meandro del Say, donde aves quedaron en riesgo por la combinación de contaminación y pólvora constante en el sector de Fontibón.
También se mencionaron casos en zonas residenciales, como la calle 96 con carrera 69B, donde las explosiones provocaron que numerosas aves huyeran asustadas, mientras los perros corrían sin control o buscaban refugio desesperadamente.
Uno de los relatos más sensibles fue el de una ciudadana que contó cómo una de sus gatas dejó de comer por el estrés que le genera el ruido. Según su testimonio, diciembre se convirtió en un mes especialmente difícil para sus seis animales, pero la situación fue más grave para esa felina en particular, que permaneció escondida durante varios días.
El llamado del IDPYBA frente al uso de pólvora en la ciudad
El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) agradeció a todos los ciudadanos que participaron en el diligenciamiento del formulario y reiteró la importancia de seguir reportando cualquier afectación relacionada con el uso de pólvora o pirotecnia en Bogotá.
La entidad también reconoció el trabajo de los dignatarios comunales, quienes ayudaron a difundir el mensaje en las más de 1.700 Juntas de Acción Comunal de la ciudad, así como el apoyo de copropiedades y organizaciones barriales que se sumaron a la iniciativa.
De cara al 2026, el Distrito aseguró que continuará fortaleciendo las estrategias pedagógicas y de sensibilización, con el objetivo de posicionar un mensaje claro: no existe pólvora inofensiva para los animales. La invitación es a evitar su uso no solo en celebraciones de fin de año, sino en cualquier evento especial.