La localidad de Usme dio un paso clave para fortalecer la protección de las familias con la llegada de una nueva Comisaría de Familia, una iniciativa que busca acercar la atención institucional a comunidades que, por su ubicación rural y de borde urbano – rural, han tenido históricamente dificultades para acceder a estos servicios.
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La Secretaría Distrital de Integración Social realizó el lanzamiento oficial de la Comisaría de Familia Móvil en la Casa Sumak Kawsay, un espacio comunitario que desde ahora funcionará como punto de atención para orientar, acompañar y brindar medidas de protección a personas que enfrentan situaciones de violencia en el entorno familiar.
La Comisaría de Familia Móvil es un modelo de atención itinerante que permite llevar los servicios comisariales directamente al territorio.
En Usme, esta estrategia funciona todos los lunes, facilitando el acceso a orientación jurídica, activación de rutas de protección y acompañamiento institucional sin que las personas deban desplazarse largas distancias.
Esta modalidad responde a una realidad concreta: muchas familias del borde urbano – rural enfrentan barreras económicas, geográficas e institucionales que dificultan denunciar o buscar ayuda a tiempo.
Con la presencia directa en la comunidad, el Distrito busca reducir esas brechas y garantizar una atención más oportuna y efectiva.
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Estrategia distrital para ampliar la protección a las familias
El lanzamiento de la comisaría en Usme hace parte de la campaña “Más Capacidad, Más Protección”, considerada la mayor expansión de comisarías de familia en Bogotá en los últimos 20 años.
Esta iniciativa se articula con la estrategia de Transformaciones Rurales Integrales (TRI), que propone una presencia institucional adaptada a las condiciones sociales y territoriales de las zonas rurales y periurbanas.
Durante el evento, el secretario distrital de Integración Social, Roberto Angulo Salazar, destacó que esta nueva presencia fortalece la respuesta frente a las violencias intrafamiliares. Según explicó, llegar al borde urbano – rural implica asumir el reto de construir equidad con acciones diferenciadas, trabajando de manera articulada con otras entidades del Distrito y priorizando los territorios que más lo necesitan.
Atención directa en el territorio y primeros resultados en Usme
Desde la experiencia en campo, la comisaria de la Comisaría de Familia Móvil 1, Diana Carolina Cuéllar, resaltó que la presencia en la Casa Sumak Kawsay ya ha permitido atender casos relacionados con medidas de protección.
Este avance evidencia la importancia de contar con equipos institucionales cercanos, que puedan escuchar y actuar de manera oportuna frente a situaciones de riesgo. Las cifras muestran la dimensión del problema en la ciudad.
En lo corrido de 2025, las Comisarías de Familia de Bogotá atendieron 145.105 personas, de las cuales 45.631 fueron víctimas de violencia en el contexto familiar. La mayoría de los casos correspondieron a mujeres, seguidas por niñas, niños y adolescentes, así como personas mayores de 60 años, reflejando un aumento del 16% en la atención frente a 2024.
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¿Cuáles son las cifras de violencia intrafamiliar en Usme?
En el caso específico de Usme, durante 2025 se brindó atención a 9.861 personas, entre ellas 2.326 víctimas de violencia intrafamiliar.
Los registros evidencian una mayor prevalencia de agresiones psicológicas y físicas, lo que confirma la urgencia de fortalecer la presencia institucional en esta zona del sur de Bogotá.
Estos datos explican por qué la llegada de la Comisaría de Familia Móvil representa un alivio para muchas familias, al ofrecer un canal cercano y confiable para buscar ayuda y activar mecanismos de protección.
Con la puesta en marcha de la Comisaría de Familia Móvil en la Casa Sumak Kawsay, el Distrito avanza hacia un modelo de atención más cercano, humano y territorializado.
Más allá de ampliar la cobertura, esta estrategia busca transformar la relación entre las instituciones y la ciudadanía, priorizando la escucha, el acompañamiento y la respuesta rápida.
Para las familias de Usme y del borde urbano–rural de Bogotá, esta nueva comisaría se convierte en un punto de apoyo fundamental para enfrentar situaciones de violencia y fortalecer el acceso a la justicia familiar, directamente en su propio territorio.