Violento intento de feminicidio en Engativá: hombre le propinó 55 heridas a su expareja frente a sus hijos
La familia de Sandra Castro, una mujer de 31 años, enfrenta horas de angustia tras la agresión ocurrida en el barrio Mirador de los Cerezos, en la localidad de Engativá, en el occidente de Bogotá. La mujer permanece hospitalizada en unidad de cuidados intensivos luego de haber sido atacada con 55 puñaladas por parte de su compañero sentimental, en hechos ocurridos dentro de su vivienda y en presencia de sus dos hijos menores de edad.
Lea también: Vecina denuncia que energúmeno la cogió a correa a ella y a su perrita por jugueteo entre mascotas
De acuerdo con el relato entregado en Alerta Bogotá por Diana Marcela Castro, hermana de la víctima, el ataque se produjo luego de una serie de discusiones que venían presentándose entre la pareja, relacionadas con temas económicos y con la decisión de Sandra de no continuar la relación. Según explicó, su hermana le había manifestado de manera reiterada su preocupación por el comportamiento del agresor, al que describió como una persona celosa y controladora.
Diana relató que, días antes del ataque, el hombre había insistido en comunicarse con ella en repetidas ocasiones. “A mí en lo personal me llamó como 20 veces en tres días a decirme que él no concebía la vida sin mi hermana”, señaló. Pese a estas señales, la familia no imaginó que la situación pudiera escalar hasta un hecho de esta magnitud.
Una agresión con 55 puñaladas, un táser y una pistola que falló
La agresión ocurrió el 31 de diciembre, cuando Sandra se encontraba en su vivienda junto a sus hijos de 6 y 11 años. Según el testimonio de la hermana, el hombre inició el ataque con golpes físicos y posteriormente utilizó un dispositivo de descargas eléctricas. Diana aseguró que el agresor también portaba un arma de fuego, la cual no se accionó por una falla mecánica. “Afortunadamente el arma no le funcionó, se le salió la corredera y no disparó”, explicó.
Ante esta situación, el agresor se dirigió a la cocina, tomó un cuchillo y atacó de manera reiterada a la mujer. “Fueron 55 heridas las que le propinó. Se desangró demasiado”, relató Diana Marcela Castro. Durante el ataque, el hijo mayor de la víctima intentó protegerla. “Mi sobrino de 11 años se tira encima del cuerpo de la mamá para protegerla”, contó, al tiempo que indicó que el agresor continuó hiriéndola por los costados.
Vea después: ¿Los reconoce? Buscan a los implicados en un linchamiento en Kennedy
Los gritos alertaron a los vecinos del conjunto residencial. La hermana de la víctima explicó que la hija menor fue enviada a pedir ayuda a la portería, mientras que dos vecinas ingresaron al apartamento y prestaron los primeros auxilios. “Fueron ellas las que cogieron toallas y las pusieron en el cuello, en el abdomen, en el cuerpo”, señaló.
Sandra Castro fue trasladada a un centro asistencial, donde ha sido sometida a varias cirugías. “Le han realizado dos cirugías, una de siete horas y otra de cuatro horas. Tiene perforado un pulmón, la tráquea, el abdomen y una herida muy delicada en la clavícula”, explicó su hermana, quien confirmó que su estado de salud sigue siendo delicado y permanece en UCI.
En cuanto a los menores, Diana Marcela Castro indicó que ambos están recibiendo acompañamiento institucional. “Ellos están en este momento con la comisaría de familia. Están recibiendo terapia, muy afectados por todo lo que presenciaron”, afirmó. También confirmó que el agresor es el padre de los niños.
El hombre señalado como responsable se entregó a las autoridades un día después de los hechos y actualmente enfrenta un proceso judicial. “Ayer se entregó y hoy es la audiencia de imputación de cargos”, indicó Diana, quien aseguró que la familia no ha tenido contacto con él desde el ataque.
Castro también señaló que, tras revisar videos de seguridad del apartamento, la familia considera que el ataque fue planeado con antelación. “En los videos se ve cómo organiza maletas, saca pertenencias y deja las armas listas. Fue algo premeditado”, afirmó. Mientras avanza el proceso judicial, la familia permanece a la espera de la evolución médica de Sandra Castro y de las decisiones que adopten las autoridades frente al caso.
Antecedentes y comportamiento del agresor, según el relato de la familia
En su testimonio, Diana Marcela Castro también entregó detalles sobre el comportamiento previo del agresor, los cuales, según explicó, ya generaban preocupación dentro del entorno familiar. Señaló que el hombre tenía antecedentes de conflictos con otras personas y que su conducta violenta no era un hecho aislado. De acuerdo con su relato, el agresor protagonizaba peleas frecuentes, tanto en espacios públicos como privados, situación que era conocida por allegados y vecinos.
La hermana de la víctima indicó que estas confrontaciones no se limitaban a discusiones verbales. Según explicó, el hombre tenía reacciones físicas desproporcionadas ante situaciones de desacuerdo, lo que incrementaba el temor de la familia por la seguridad de Sandra. Diana afirmó que, en varias oportunidades, su hermana le manifestó inquietud por la manera en que su compañero resolvía los conflictos y por la facilidad con la que recurría a la fuerza.
Le puede interesar: Imputan a dueño de carro que mató a motociclistas en avenida Mutis; esta es la condena que recibiría
Otro elemento que resaltó en su declaración fue que el agresor practicaba judo, disciplina que implica entrenamiento en técnicas de defensa y control corporal. Diana Marcela Castro explicó que este conocimiento físico hacía aún más preocupante su comportamiento, teniendo en cuenta la forma en la que se desarrolló el ataque. Según señaló, el dominio de este tipo de técnicas le habría permitido someter a su hermana durante la agresión, lo que agravó la situación y redujo sus posibilidades de defensa.
La mujer reiteró que estos antecedentes debieron haber sido una alerta temprana sobre el nivel de riesgo al que estaba expuesta Sandra Castro. Para la familia, la combinación de episodios previos de violencia, el control sobre su hermana y el entrenamiento físico del agresor son elementos que hoy consideran determinantes para entender la gravedad de lo ocurrido y que, según esperan, sean tenidos en cuenta por las autoridades judiciales en el proceso que se adelanta.